Dentro de los avances científicos esperados en el ámbito de la anestesiología para los años
venideros, se encuentran el lograr recoger información acerca de la actividad eléctrica cerebral en
un monitor de televisión, y, además, encontrar una sustancia capaz de inducir instantáneamente,
las endorfinas que el propio organismo posee, pudiendo así anestesiar de forma personalizada.
También figuran en esta categoría los HDM (Head Mounted Displays), dispositivos de realidad
virtual que corresponden a elementos de visualización y que permiten la monitorización de los
signos vitales del sujeto en cirugía sobre el campo de visión del especialista, sin requerir la
ubicación externa de un monitor. Los beneficios de este innovador sistema serían detectar al
instante “incidentes intraoperatorios”, permitiendo así que el anestesista no necesite estar mirando
constantemente varios monitores a la vez, es decir, teniendo una visión global del paciente en todo
momento.
Y por último, la anestesia en base al gas noble Xenón, que se considera un agente anestésico
ideal debido a su rápida inducción analgésica y efecto hipnótico al 30% O2. No es inflamable y
tiene un bajo potencial tóxico y teratogénico. A demás, tiene efectos protectores específicos para
neuronas y células cardiacas, previniendo isquemia e injuria por reperfusión. Produce un alza local
del flujo sanguíneo bajo el efecto anestésico y, por lo tanto, disminuye el riesgo de daño tisular por
hipoxia durante las cirugías. El único factor limitante en el uso del xenón es la alta complejidad del
equipo de uso y el elevado costo de este gas dado su extremada rareza. En el escenario actual se
están buscando nuevas alternativas para hacer de este método anestésico una posibilidad real.
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